Junto con el pozo de la nieve, el alfolí o alholí, es un elemento arquitectónico también heredado de los métodos de conservación de alimentos que nos dejaron los musulmanes durante su estancia en la península ibérica. El alfolí era un depósito de sal, extraída de las lagunas-saladares que nos encontramos a lo largo del valle del arroyo Cedrón tras su desecación en periodos estivales. Principalmente esta sal se usaba para la conservación de carne o bacalao, muy típico en la gastronomía de la zona. La sal era un producto sujeto a monopolio real o estatal durante el Antiguo Régimen.


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